miércoles, 28 de enero de 2009

Un poco de historia no le hace mal a nadie

HISTORIA QUE TODO SANCARLISTA DEBE

SABER, CUESTIONAR E INVESTIGAR

Como ciudadanos estamos llamados a conocer nuestra historia. Varios han sido los esfuerzos de PRAXIS por recuperarla, rascarla y ponerla a la palestra, no con el fin de que se tome como verdad, sino que nos anime a cuestionar constantemente y por ende a investigar más sobre los diferentes hechos que han dado giros fundamentales en la nuestra historia, como arrugas de un rostro anciano que tiene mucho que contarnos de cada hendidura. Hoy PRAXIS aporta a la discusión con este Editorial en conmemoración de CCCXXXIII años de la fundación de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

Génesis de la USAC

En octubre del año de 1676 llegó a la ciudad de Santiago de los Caballeros la Real Cédula de la fundación de la Universidad de San Carlos de Guatemala, firmada por el rey español Carlos II el 31 de enero de ese mismo año.

La gestión por la fundación se registra desde inicios del siglo XVII, pues ya existían para entonces las universidades de México, de San Marcos en Lima, Perú y la de Santo Domingo, hoy República Dominicana.

Su historia parte de la pugna entre las congregaciones de la Orden de los Predicadores, (Dominicos) y de la compañía de Jesús (Jesuitas) quienes, poseyendo sus propios colegios mayores, deseaban usufructuar el rango de Universidad.[1]

Esta disputa incluyó movidas políticas y zancadillas teológicas; todo en nombre poseer el control de la educación superior en la colonia, ¿para qué? Pues para ejercer su influencia en las elites coloniales, en los ámbitos religiosos, académicos y por ende políticos, además al conseguir el control de la educación superior legitimaban su presencia en el reino y evitaban que otras congregaciones impusieran sus concepciones teológicas como las predominantes.

En Guatemala, durante casi un siglo, los dominicos pugnaron por ser ellos el centro y punto de partida de la institución universitaria. Inicialmente se sirvieron del testamento de Francisco Marroquín, primer obispo de la Diócesis para demandar de la Corona Española el reconocimiento de su Colegio Mayor como Universidad. Para 1622 la disputa entre las congregaciones llegó a su clímax; ante el intento de los jesuitas por hacer uso de las bulas papales para otorgar el Colegio Mayor de San Lucas grados universitarios, los dominicos intentaron evitarlo a fin de proteger su Colegio Mayor de Santo Tomás de Aquino, y para ello hicieron uso de los más diversos métodos.[2]

Finalmente, la cedula real no adjudicó a ninguna congregación el control de la educación superior, esto debido a los trámites de los criollos ante al corona o sus representantes en la capitanía General de Guatemala, para conseguir la independencia espiritual que necesitaban en su formación académica, con el fin de actualizarse en relación a la época que se vivía.

Los primeros pasos de la organización estudiantil

Pero la Cédula real no puso fin a las controversias y a los conflictos de intereses; la asignación de catedráticos generó nuevos y variados problemas, sumado a ello, la primera Junta Universitaria decidió agregar dos cátedras más a las siete aprobadas por Cédula Real, convocando a oposición en Santiago de los Caballeros y en la Universidad de México por que se registraba ausencia de personas calificadas en el reino de Guatemala.

Los catedráticos asignados no cumplieron con su responsabilidad –lo cual no nos extraña que así fuera desde el principio- y ya que los estudiantes de la Cátedra de Leyes y Cánones al darse cuenta que los profesores nombrados por la corona no asumieron su puesto, debido a la impugnación del Obispo que representaba a la iglesia dentro de la Junta Universitaria, exigieron al Rector la asignación de un catedrático, con lo cual se inicia una relación directa con los intelectuales de la época que residían en la ciudad de Santiago de los Caballeros.

Esta situación atrasó la apertura de las aulas y la inauguración de las actividades docentes al 7 de enero de 1681, pero fue hasta 1686 cuando el claustro docente se declaró como definitivo.

Son pocos los registros de otras acciones estudiantiles, pero muchos historiadores coinciden en anotar ésta como la primera acción reivindicativa de los estudiantes de la universidad buscando el bien colectivo.

No es hasta el 1732 que se registra otra acción de trascendencia, la solicitud de los estudiantes para que no se suspenda la cátedra de cakchiquel; los argumentos de las autoridades era la poca asistencia a esa cátedra, sin embargo, grupos de comerciantes y catequistas estaban interesados en esta cátedra, por obvias razones.

Vienen Los Liberales

La U cambia de nombre y se separa, gracias a Dios, de la Iglesia

Haciendo un abusivo salto en la historia, nos trasladamos hasta el momento de la revolución Liberal, año de 1871, los liberales encabezados por Justo Rufino Barrios y Miguel García Granados, toman el control del país asociados con el poder económico de la época; iniciando la revolución liberal, que por supuesto, afecta a la Universidad de San Carlos.

Una de las primeras medidas que tomaron los liberales fue la expropiación de tierras en posesión de la Iglesia, tierras que le fueron asignadas a los cafetaleros, que a partir de entonces se convirtieron en la nueva y poderosa oligarquía. Paralelamente retiran el control que la Iglesia Católica mantenía sobre la educación en el país, incluso a los religiosos que quedaron en el país se les prohibió tener centros educativos.

Los liberales tienen el control total de la educación en el país, y para el junio de 1875 emiten la Ley Orgánica de Instrucción Superior, en la que se decretaba la desaparición de la Universidad de San Carlos de Guatemala para crear al Universidad de Guatemala, además de separar las cátedras en Escuelas Facultativas, con lo cual cambia para siempre el sistema de enseñanza universitaria.

Surgió así la Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Políticas y Sociales, la Escuela Facultativa de Medicina, eliminando el Protomedicato, así mismo, Se une la Facultad de Ingeniería con la Escuela Politécnica, como parte de una estrategia de unir los estudios militares con los de ingeniería, (ahora nos explicamos las tendencias violentas y verticalistas con las que actualmente actúa la comunidad de la Facultad de Ingeniería).

Así se inicia un cambio irreversible, lento pero imparable, la Universidad deja de ser una institución colonial y escolástica para convertirse en un centro de estudio científico y técnico.

El camino recorrido a partir de estas importantes fechas es largo y arduo, pero el cambio es inexorable; se estaba dejando atrás el oscurantismo intelectual impuesto por los conservadores y la Iglesia, el futuro parecía brillante y al alcance de la mano, la información que llegaba de fuera del país inundaba el pensamiento de estudiantes y catedráticos, tenían sed de conocimientos nuevos, los cambios administrativos no solo le daban un nuevo nombre a la Universidad, de hecho se estaba iniciando una refundación de la universidad guatemalteca.

Continuará…




[1] Conventos, Aulas y Trincheras, Universidad y movimiento Estudiantil en Guatemala, Volumen I, Virgilio Álvarez Aragón, FLACSO, 2002

[2] IDEM

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